Nuestra historia
Una trayectoria familiar de más de cinco décadas, construida con oficio, consistencia y respeto por el buen sabor.
Nuestra historia comenzó en 1967, cuando nuestros padres abrieron su primera panadería con una idea muy sencilla: elaborar productos de excelente calidad que reunieran a las personas alrededor del sabor del pan y la pastelería recién horneados.
Con dedicación, trabajo honesto y un profundo respeto por las recetas tradicionales, sembraron las bases de un legado familiar que ha perdurado por más de cinco décadas.
Hoy, en Sal y Dulce Horneados, honramos esa tradición conservando el compromiso con la calidad y el sabor que nos ha acompañado desde el primer día.




